Siguiendo la ola restauradora, agarré el burro de arranque, lo desarmé completo, lo limpié por fuera y por dentro, traté las partes de aluminio con ácido y pinté las partes pintables. Un relojito.
Después de haber investigado y ver varias alternativas, la más barata y de mejor terminación era el pavonado. Para alcanzar la temperatura, utilicé el horno de casa, por media hora. Hice dos pavonados por pieza.